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La gema de Gen

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Muy bien... algunos cuentos tardan en poder terminarse. No sé exactamente porque. Pero éste ya está listo y les pedire lo de siempre. LEANLO y critiquenlo también. Sigo con la racha de literatura fantasiosa de tiempos antiguos, no contemporaneos. en fin ahi les va el cuento de LA GEMA DE GEN.

Un fuerte y amigable saludo todos los que se animan a leerme y a postear algo. A todos Gracias de verdad.

 La gema de Gen

En esa cumbre hay una mina. En esa mina hay demasiado oro. Y los hombres han puesto sus ojos en ella...

En estas tierras del sur, había un pueblo que habitaba las faldas de una antigua montaña llamada Itan-Tanor. Nunca nadie se atrevió a escalarla. Sus peñascos eran muy filudos y los vientos de la altura eran tan tempestuosos como el  del mismísimo mar. Y si bien los hombres del pueblo estaban dotados de valentía y fuerza, también entendían sin problemas que era vana torpeza subir hasta esos picos  de hielo y neblina.

 Un día, cuando el pueblo olvidó al Itan-Tanor, la nieve se evaporó y las nubes que descansaban en lo alto se disiparon, y el brillo del sol alumbró su cúspide. En aquellos días calurosos el pueblo volvió a observar la montaña pues en las tardes, con la llegada del crepúsculo, su cumbre brillaba como si fuese de oro puro.

- ¿Has visto como brilla ahora la montaña?- preguntó Seúl, el primer recolector de metales preciosos del pueblo.

- Claro que lo he visto y reconozco ese resplandor en cualquier sitio.- contestó el segundo recolector llamado Gen.- Debe ser muchísimo. Más de lo que encontramos en las orillas del río. Podríamos subir y traerlo ¿Tú crees que el Rey nos lo permita?

- Claro que nos dejará, mira la abundancia.- respondió Seúl contemplando el pico de la montaña.- Ese oro debe estar en el pueblo. Nos pertenece. Así nos lo dice la montaña a estas horas, cuando el sol se aleja, mira como brilla.

No pasó más de un mes y Seúl junto a Gen reunieron a los mejores hombres, treinta fueron contados. El rey les había concedido el permiso y así una mañana de verano partieron hacia la cúspide de la montaña.

Escalaron vertiginosas paredes de piedra, acamparon entre las rocas y caminaron por estrechas rutas zigzagueantes. En el tercer día Seúl observó al pueblo desde lo alto. Lo diminuto que era frente a los demás reinos y lo grande que sería cuando bajaran con el oro que emanaba en lo alto.

- Valientes recolectores vean nuestro pueblo, casi es una aldea.- Gritó Seúl a los treinta- Nuestra tierra esta bendita y la suerte está de nuestro lado. No hemos enfrentado los embates del viento y la roca no nos ha cortado, conseguiremos el oro antes del cuarto día. Estas son nuestras últimas horas como pueblo modesto. ¡seremos grandes como aquellos reinos en la lejanía! Todos oirán nuestra voz y y comentaran de nuestra anhelada abundancia.

No tardo en caer la noche cuyas sombras llegaron desde la lejanía. Y cuando ya todo estaba en silencio y las aves dormían, y en los pueblos lejanos y cercanos muy pocas  luces seguían despiertas, llegaron los treinta y dos hombres al pico del Itan-Tanor. Pues aquella noche el deseo los hizo continuar el camino bajo la luna y las estrellas.

El primero en llegar fue Seúl quien observó perplejo las maravillas que yacían frente a él, aun bajo sombras la sustancia dorada brillaba como un espejo de agua frente a la luna, y mientras más llegaban a la cúspide, más se amontonaban solo para mirar boquiabiertos lo que estaban a punto de hacer suyo.

- ¿Qué es eso de ahí?- murmuró Gen a Seúl.

- Son escritos o algo así- Contestó él animado a seguir acercándose.- Ven, intentemos recoger algo. Esto tardará mucho en ser llevado, será bueno empezar ahora mismo.

Pero una sorpresa disfrazada en susto exaltó a todos. Porque, cuando Seúl se agachó a coger la primera piedra de oro, el sonido de un tambor retumbo desde lo profundo de la montaña, debajo de los pies de todos el ruido amenazante hizo que algunos retrocedieran.

- Seúl detente- alertó Gen cuando el sonido apaciguó- no vaya a ser éste un tesoro encantado.

- ¿Encantando?- dijo Seúl con aire despreocupado- encantados estamos nosotros.- y volvió a inclinarse hacia la piedra dorada.

Del brillante montículo de oro salió entonces un enano, no aquellos de la raza de los hombres sino de los que viven bajo la tierra, grandes herreros y amantes de lo que ahí yacía. Todos, incluyendo Seúl, quedaron sorprendidos. Con una larga barba y un cinturón de brillantes el enano bajó campante por el montículo ¿Por cuál hoyo salió y como lo hizo? Eso ninguno pudo ver y el rumor de que el oro estaba verdaderamente bajo hechizo corrió en seguida. 

- Este es oro de Itan-Tanor- dijo el enano con voz grave y antigua- ¿Qué hacen tantos de ustedes aquí?

- Este oro es abundante y su brillo llega hasta nuestro pueblo- dijo Seúl con cautela pues conocía bien la magia de los enanos- venimos a llevarnos un poco.

- Les repito que esta montaña es nuestra y el oro, y todo lo que sus ojos pueden ver también lo es.- dijo el enano ignorando a Seúl- lárguense ya y adviértanselo a todos.

Dando media vuelta el enano empezó a subir nuevamente por el montículo con toda la confianza posible, mientras lo hacía Seúl volvió a recoger otra piedra esta vez transparente como el diamante pulido.

- Deja eso en su sitio o llevaras problemas a tu gente- Advirtió el enano mientras seguía subiendo entre piedras preciosas, plata y oro.

- Esto pertenece tanto a mí como ti, enano- dijo Gen armado de valor- pues la montaña sirve a nosotros también. Es justo que nos llevemos la mitad de lo que hay aquí.

El enano volvió a verlos a todos. Uno por uno los observó.

- Son todos hombres- dijo- Carguen todo lo que puedan y el que más pueda cargar solo ese vivirá. Tercos y tontos. No saldrán ejércitos porque son ustedes muy pocos.

Todos empezaron a verse las caras, unos se rieron confiados pero hubieron otros que huyeron asustados por las palabas del enano. Esos se desbarrancaron al poco rato porque la neblina regreso a la montaña y el viento frió silbó de nuevo entre las rocas. Así el enano se fue montículo arriba y los hombres que quedaron empezaron a recoger todo el oro y los metales preciosos, y los anillos, y las mayas, espadas y demás porque no solo era mineral lo que ahí yacía. 

- Gen ¿podrás cargar con todo eso?- pregunto Seúl viendo a su amigo con los brazos repletos de cosas.

- Preocúpate tú de lo tuyo que yo me encargo de lo mío.- contesto él.

Pero Gen tenía una gema roja, redonda y que brillaba con luz propia, más hermosa que las demás, era extraña y única.

- Gen hermano mío- déjame ayudarte con esto- dijo de nuevo Seúl al momento en que sujetaba la gema.

Tanto era el oro en el lugar que pronto muchos empezaron a dejarlo para buscar cosas más preciosas como la gema de Gen y si en un principio era oro lo que recogían, ahora solo buscaban gemas de colores extraños o adornos hermosamente forjados. Y no pasó mucho tiempo hasta que uno golpeó a otro y el otro golpeó al de al lado, pues cada quien empezó a desear las joyas ajenas.

Seúl por su parte soltó  todo lo que había recolectado y se dedicó a arrebatarle a Gen la gema roja. Entonces la muerte rondó por el lugar y poco a poco, fueron muriendo todos a causa de las disputas y el deseo. La niebla cayó y  la luna dejó de brillar y todo el oro y el tesoro desapareció bajo ese velo blanco que suele aparecer con el frío, pero la gema de luz propia aunque cayó muchas veces y rodó no se perdió y se recogió tantas veces como se pudo. 

- ¡Ya entrégame la gema Gen! - gritó Seúl entre el barullo de una absurda batalla- No podrás llevarla, se te caerá en el camino ¡Estás llevando demasiado!

Pero Gen ya lo había perdido todo y solo deseaba la gema, su belleza y su extrañeza.

- Yo la encontré Seúl, ¡de... ja...la!- respondió entre los últimos forcejeos.

 Porque, luego, Seúl abalanzó sus manos sobre la garganta de su amigo y ante su atónita mirada, lo estranguló.

Así Seúl mató a Gen y tuvo la gema en sus manos, y tuvo tiempo para contemplarla. Pero luego observó el entorno y se dio con un silencio aterrador, pues ya todos habían muerto. Entre la niebla el enano se le apareció como por arte de magia y el sonido de un tambor sonó por última vez bajo la tierra.

- Todos han muerto- dijo sin sorpresa - todos eran hombres que por sobre todas las cosas desean poder. Por eso no necesitamos traer un ejército. Ustedes solos se aniquilan, ustedes mismos son sus enemigos. Para demostrarlo basta solo un empujoncito y listo. Pero bueno... ahora mira todo lo que te puedes llevar ¿Traerá poder y prosperidad a tu pueblo?

- Quédense con su tesoro- dijo Seúl soltando la gema.

- Ve y advierte que este tesoro es de los enanos de Itan-Tanor y si otra vez la neblina se disipa y la montaña deja su hostilidad a un lado, es maldición y no lo contrario.

La historia se hizo leyenda y  la leyenda de la montaña, la gema y el pueblo terminó volviéndose un pequeño cuento. Cuento que hoy están leyendo y seguramente no creyendo.

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Comentarios La gema de Gen

Me parecio este cuento muy entretenido sobre todo el momento cuando suben la montaña, como qye deja al lector prendido para saber lo que hay alli en ese montaña, un poco el final que fallo.

Pero en general esta bien te felicito kmlo

tienes futuro ^^
hijo de hijo 06/01/2009 a las 18:14
En general para ser una historia fantástica; como el autor la ha calificado; el estilo de la narración encaja perfectamente en éste tipo de literatura. Creo que hay párrafos que se deben completar... asociandolas a otras ideas para hacerlo mas extenso; en lo personal me introduce más en la historia.
El final puede ser mejor. !Ánimo! lo estás haciendo muy bien, sigue escribiendo
Arty Arty 09/01/2009 a las 05:50
A ver... añadi algunas cosas que me pidieron, espero que haya emjorado, al menos en algo.
kmlo kmlo 10/01/2009 a las 18:11
Cuando el mundo de arriba intenta bajar al mundo de los mortales, trata de conseguirlo de diferentes formas, una de ellas es de manera sobrenatural, otra es mediante sueños que se presentan en el interior de la mente y, o encandilan con  su trama, o se pierden olvidados en el pensamiento infinito de las conciencias olvidadizas. Pero otra forma de escapar de su mundo, es mediante la imaginación, esa que se transforma en idea, evoluciona y termina finalmente en historieta.
Tu talento de crear historias irreales es en suma, la esencia de una mente que intenta viajar a un mundo desconocido, ese mundo que nos muestra una historia apasionante, compuesta y sobretodo bien pensada.
“LA GEMA DE GEN” es sin duda una de las historias que muestran la plenitud del sub mundo encantado, soñador y místico; aquel que se esconde en los personajes, narración y trama. Es sumamente difícil estructurar historias como esta, pero supongo que no para mentes que muestran su lucidez de la ilusión y son ajenas a lo mundano de este mundo.
Talento, Camilo, talento. Termino estas líneas deseando que cultives todavía mas lo que sabes hacer, pero para ser el mejor a que crear y creer mas, pensar y escuchar al pensamiento, mirar y ser visto; por que los sueños son esa puerta de la que te hable, pero también la realidad son ingrediente para que los sueños miren con ojos de realidad. Así podrás tocar sueños y leer realidad.

Por:

 Jose Luis Diaz
jose luis diaz jose luis diaz 15/02/2009 a las 07:30

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