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De Marco, el vendedor de caramelos

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Mi regalo a este Blog, por su primer aniversario, es un cuentecillo que escribí en los días en que me encontraba inmerso en el tema de los elfos y los cuentos de hadas. Días de espera que se me hicieron muy largos pero que a los cuales creo que les saque provecho.

No espero que les guste, porque son muy pocos los que entienden estos géneros, pero sí que lo lean. Ahí les va.

De Marco el vendedor de caramelos

-Y ahora, ¿dónde estoy?

Las casas eran las más grandes que Marco había visto nunca. Una empleada que vestía un pulcro mandil blanco regaba el jardín de una bella casa. Era la única persona que el niño veía en toda la cuadra.

-  Disculpe- se atrevió a decir Marco, mientras la muchacha regaba una frondosa palmera.- ¿Cómo puedo salir a la avenida Carmenas?

-  Huyyy,- contestó ella con cierta lástima- tienes que caminar tres cuadras más y luego, vas a llegar a un parque. De ahí, volteas a la derecha. Caminas unas diez cuadras más de frente y vas a salir al cruce de Carmenas con la avenida Olivos.

 Algo de alivio llegó al corazón del niño acostumbrado a largas caminatas, eran catorce cuadras, no llegaría tan tarde después de todo. Hoy, la venta de caramelos no había sido la esperada y solo podía usar un sol de los diez que tenía.

-Gracias- dijo Marco.

- Ya...- dijo la mujer, alargando la expresión y con los ojos puestos en su empapada palmera.

 Fue así que los últimos esfuerzos del sol fueron vencidos por la noche y las luces de los postes se prendieron con un color naranja deprimente a lo largo de las largas calles.

 En medio de todo, las cosas parecían andar bien. Sin embargo, a los pocos minutos, el niño se dio cuenta de que aquellas calles eran tan extensas que parecían ser inacabables. Pero, sin más remedio, anduvo a pie ligero y sin descanso hasta que al fin llegó a la segunda cuadra; las casas seguían siendo amplias e impresionantes mas, ahora, cierta antigüedad y algunos descuidos podían ser fácilmente percibidos. ¿Qué hora sería?, ¿Cómo estaría su madre? Sus hermanos menores tenían que comer con lo que él tenía en el bolsillo y el tiempo transcurría sin mostrarle piedad alguna.

 Luego de unos interminables veinte minutos de caminata, llegó a la tercera cuadra. Aquella era todavía más antigua que la segunda. Algunos de los jardines habían invadido las fachadas con oscuras enredaderas y de muy pocas ventanas se veía salir alguna luz. Al fondo, al otro extremo, unos gigantescos bultos oscuros se alzaban. Sin embargo al niño nada de eso le llamó la atención, en lo único que pensaba era en llegar al parque, voltear a la derecha y salir a la avenida como le habían explicado. Mas ¿cuánto le tardaría eso, después de haberse tardado tanto con las calles anteriores?

 Pues bien, el caminar sin detenerse para tomar aire hizo que el niño lograra llegar al parque, cuyos inmensos árboles había visto desde lo lejos. La vegetación se expandía por todas direcciones con excepción de la derecha, por donde continuaban las calles. Fue cuando, muy cansando, se sentó en una banca cercana al lado de un tronco delgado y nudoso, esperanzado que las siguientes calles no fuesen como las anteriores.

 En aquel momento sus ojos observaron las copas de los árboles balancearse de aquí para allá, oyó, también, el sonidos de las hojas con el viento y sintió el aire soplar en su rostro. Hasta que en algo más prestaron atención sus sentidos. En el fondo del parque donde no parecía llegar luz alguna, entre los árboles y los arbustos, una débil luz blanca titilaba. El niño dejó la banca de un salto y como encantado caminó hacia aquel resplandor. Mientras lo hacia una niña de su edad lo tomó de la mano. Marco no estaba asustado, aquella niña era muy bonita, de piel muy blanca y ojos tan claros que aun en medio de las sombras se veían verdes. El cabello lo tenía dorado y llevaba un vestido oscuro hasta el suelo.

- Hola -le dijo ella, con una sonrisa que apenas se le veía.

- Hola, ¿Quién eres? - preguntó  el niño.

- Rión ¿Y tú?

- Me llamo Marco, ¿Sabes que es esa luz?

- No estoy muy segura- respondió Rión con su dulce voz- Pero vayamos a ver.

 Ambos niños caminaron de la mano hasta llegar a una pequeña hondonada libre de árboles. La luna llena iluminaba el terreno haciendo el césped como de plata y un par de niños más estaban sentados, ahí, abajo, mirando aquello que reflejaba el brillo pálido de las luces del firmamento. Marco la vio entonces, una hermosa mujer de vestido blanco bailaba y cantaba en un extraño lenguaje. Su ropa parecía estar suspendida en el aire y, como si fuesen espejos, cada uno de sus cabellos destellaba la luz de la luna, centellando como una estrella.

 Entonces, la mujer detuvo el baile y los invito a bajar y a que se sentaran junto a los otros dos niños cuyas apariencias eran semejantes a las de él.

-Rión, ¿A quien has traído? - dijo la bella mujer.

- A Marco- dijo la niña- que se estaba acercando, pues no sabe quien eres.

 Los verdes ojos de la dama se dirigieron entonces al niño.

 Bienvenido, Marco, mi nombre es Liro. Has de saber que solo gente como tú puede estar sentada aquí. Y sería agradable si te quedaras con nosotros por un tiempo.

 El corazón de Marco se inquietó. Los ojos de la dama eran distintos a todos los que había visto en su tan corta edad. Y entonces fue que una intensa curiosidad por conocer a aquella mágica mujer, lo dominó. ¿Cómo podía negarle tan tremenda invitación? Nunca antes se había sentido tan calmado y alegre, tan despreocupado y libre de todas las cargas que llevaba encima. Encantado pues, Marco, dijo sí a la bella Liro e inicio, ella, nuevamente su canto. Y Marco entendió su extraña lengua. La canción contaba que Rión era su hija y que aquellos dos niños habían llegado hasta ellas de una manera similar a la de él. Y pasaron horas bailando, jugando y riendo, muchas horas, sin que el día despertase. Hasta que en un momento dado, Liro, los invitó a un lugar más alejado y escondido, donde los hombres nunca habían llegado y así Marco se fue tomado de la mano de Rión y habitó en nuevos lugares.

Desde entonces, nunca más volvió a salir de aquel parque cuyos vecinos lo habían llamado, curiosamente, El Parque de los Elfos.

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Comentarios De Marco, el vendedor de caramelos

Espero que nadie lo copie y lo haga suyo. Eso es ilegal, mas bien, si les gusto, deigan quien lo escribio y haganlo inmortal como los elfos. xD
kmlo kmlo 12/09/2008 a las 05:52
escribe otra cosa no tiene nada que ver con el aniversario del blog haz como una reseñas y describiend a los editores de este blog pz oe IMBECIL!!! como dice melchochino :p
ALFREDO DOS CAÑONES 12/09/2008 a las 18:51
Mis saludos y admirables discursos, para tan gran personaje de la literatura sub realista; la irrealidad deja sus limites y da paso ala creación de una historia que es abstracción de la realidad creada, y en esencia la inocencia transportada a una historia celeste matizada de encanto.
Primera ves que leo tus  historias  mi estimado amigo Camilo Valencia, y espero que al igual que yo tu también enaltezcas  las paginas de mis artículos con comentarios  compuestos y entonados.

                                                                               Atentamente

                               Jose Luis Diaz
Decano del Cuerpo Diplomatico acreditado en el Peru
ta xvr XD!!!
Hubo un tiempo en el que Hobbits y Elfos gobernaban mi voluntad. El único afán de despertarme era para continuar leyendo la historia que había dejado el día anterior.
Cada tarde, noche y madrugada era una experiencia distinta con ese extraño mundo; y otro muy aparte con el libro y el autor. El trance de fascinación en el que me internaba cuando leía a Tolkien es indescriptible (inimaginable, irreproducible...) Tenía apenas 13 años y sencillamente me quedé prendada de la historia: trama, personajes (mis favoritos son los hobbits) y descripciones. Tanta belleza en un solo mundo y un solo autor.
Uno de los más grandes maestros de la literatura épica, sin duda.
Uno de los más grandes maestros de esta humilde servidora que intenta escribir, cada día, lo mejor que puede.
Sigamos en ese afán. 

Saludos, señor Valencia.
De una colega suya, también comunicadora.
Anónimo 01/11/2008 a las 00:57
Aqui puedo notar cierto aire al hobbit, quiza por ser una novle adirigida a publico infantil, algo melosa, buen detalle el de las veredas. falto quiza algo mas de acción.
Saludos!
Legolas 10/11/2008 a las 04:16

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